Dyonisios

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PH: Pablo Villares

Dyonisios es una banda integrada por músicos de San Francisco Solano y Florencio Varela. En las filas de la actual formación, con la que vienen tocando hace un año, se encuentran Pipo Sco en voz y guitarra, Leo Flores en bajo, Hernán Fernández en batería y Gastón Rivarola en primera guitarra. Se conocieron en la sala de ensayo, “los cuatro frecuentábamos la misma sala, de ir y venir por distintas bandas quedó esta formación”, le cuenta Pipo a la gente de Atrapando Espacios, en una entrevista realizada después de su última presentación hace dos sábados atrás en Don Pedro Rock. En otra entrevista, realizada en Metamorfosis el pasado 24 de junio, al hablar de sus influencias comentan que se identifican con “el rock clásico, nuestras canciones básicamente recorren esos lugares… no vas a encontrar nada ‘raro’”. En el vivo la banda suena ajustada, producto del ensayo, esfuerzo, trabajo y dedicación que hay detrás: “antes de ir a la sala hacemos un pre-ensayo; nos juntamos en un ‘cuartucho’ a tirar ideas donde cada uno aporta su visión, cuando vamos a la sala ya tenemos el concepto de cada tema; vamos sabiendo que es lo que queremos”. En esas juntadas nacen las composiciones desde lo acústico proyectadas al formato eléctrico: “agarramos una guitarra, tiramos un juego de acordes, letra y después le vamos agregando arreglos”. Para antes de fin de año tienen pensando sacar su primer material, un EP de cinco temas “bien hechos, que valga la pena como carta de presentación. Uno no sabe hasta dónde puede llegar con esto, y si el día de mañana no existe más, por lo menos que nos quede el orgullo de decir ‘che, grabamos esto… valió la pena’”. Las melodías, los arreglos y estribillos de sus composiciones hacen que las canciones sean de esas que se corean a primer escucha; de esas que podrían ser tranquilamente un “hit” radial.

Si bien sus temas no circulan aún por las plataformas virtuales, solamente debemos esperar que los demonios salgan a la carga por una noche más para disfrutar de sus canciones; para dar cuenta que desde el under siguen surgiendo propuestas interesantes a las cuales debemos prestarle oído y dar difusión, de lo contrario…¿para qué estamos si no es para amplificar esas voces subterráneas que con gran esfuerzo y a pesar de las dificultades siguen adelante, tocando y expresándose a través de su música?. Ya sea mediante un programa de radio, la prensa gráfica, las redes sociales o cualquier otro medio el apoyo a las bandas que vienen desde abajo es fundamental si queremos escribir una página más en la historia del  rock argentino.

Claudio Couffignal

Historias de rock al sur: Dum-Dum

Dum-Dum fue un baile de rock de Villa La Florida que abrió sus puertas hacia fines de 1969. Ubicado en la esquina de la Av. 844 y la 880 (frente a los Bomberos), por su escenario pasaron los principales exponentes del rock argentino, bandas locales e incluso artistas internacionales. Para reconstruir –o construir- su historia hablamos con Hugo “chino” Morales, vecino de Villa La Florida y protagonista de aquellas noches que ponen de manifiesto que el rock nacional también se desarrolló en los suburbios del sur del conurbano y no solamente en La Cueva, La Perla, Rosario o La Plata.

Al comenzar la entrevista “el chino” describe el lugar en su aspecto físico: la entrada era común; un muralcito simple, la boletería y el tipo que estaba ahí cuidando (que le decían ‘el rengo’). Por la 880 entraban los músicos, por  una puertita ‘caracha’, y por la 844 entrábamos nosotros, o sea el público. El baño estaba en el fondo, la barra al costado y la pista en el medio, un subsuelo a 80 cm del piso. Sobre la 880 estaba el escenario, que era chico y tendría un metro de altura, y arriba la cabina del disc jockey. Entrarían unas 150 personas.

En la inauguración, en diciembre del 69, tocaron Los Gatos. Desde ese entonces y hasta 1975 -año en que cierra sus puertas- se presentaron Pescado Rabioso, Aquelarre, Pappo’s Blues, La Pesada y Orion’s Beethoven entre otros. A propósito de los artistas internacionales, el entrevistado recuerda que en 1971 o 1972  se presentó Jimmy Cliff: “tocó acompañado por Starc (Aquelarre) en guitarra y el tecladista de Los In. Me acuerdo que hizo un tema que él había sacado en ese momento, ‘Mundo salvaje’ de Cat Stevens y una versión increíble de ‘Cuando un hombre ama a una mujer”. Otras de las visitas extranjeras fue la de The Presidents: “eran unos negros que tocaban soul con saxos, no sé de donde vinieron pero era una banda muy buena… sonaron de diez”. Siguiendo con las presentaciones en vivo Hugo Morales nos cuenta que por Dum-Dum pasó “una banda ‘comercial’ que se llamaba Mantra, que el baterista después se fue a tocar con Tarragó Ros, ¡pero el tipo hizo un set!…me acuerdo que tocó ‘Ojos del diablo’ de Deep Purple, sonaron una barbaridad… después hacían los temas comerciales de ellos viste. También tocaron bandas del underground de acá como La Nueva Ley, Espina, Luz Roja y el Trío Reevolución”.

Para los jóvenes de aquél entonces ir a Dum-Dum significaba mucho más que ir a ver a una banda: “nos sentíamos libres; estábamos bien porque estábamos con nuestros ‘cofrades’. Pero cuando salías de ahí era otro mundo; era una represión total”.

Es importante recuperar estos testimonios para la reconstrucción histórica de un lugar que no solo representa como se vivían los comienzos del rock nacional al sur del GBA, sino que también expresa cómo nuestros jóvenes de ayer hicieron esta historia que hoy en día, cincuenta años más tarde, se ha vuelto masiva y mainstream, convirtiéndose en objeto de marketing y grandes campañas publicitarias, pero que por aquél entonces tenía un sentido completamente diferente: “cuando ibas a Dum-Dum corrías el riesgo de que cuando salías te agarraba la policía y te llevaba por portación de cara, por la vestimenta o por escuchar esa música ‘distinta’. Era muy jodido ser joven en esa época, no había libertad”. Por eso es relevante que “si ahora escucha –en este caso lee–  alguien que sabe algo que diga…debe haber muchos como yo, que deben saber más y deben tener hasta fotos”.

Claudio Couffignal

Babas del Diablo

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Formados en 2011, los Babas del Diablo son unos de los principales exponentes del rock stoner de la zona sur. La banda está integrada por Luis Acevedo (voz), Martín Fischer (guitarra y voz), Federico Fischer (bajo) y Facundo Guerrero (batería). El álbum debut del cuarteto de Claypole es de 2014 y se titula República de los Vicios (Icarus Music), un disco en el cual se plasmaron sus diferentes influencias ya que “fueron años de trabajo hasta que le fuimos encontrando la onda…vas a encontrar que la música va variando; hay partes punks que de golpe pasan al stoner y después a un rock and roll bien podrido”, según cuenta Martín Fischer en una entrevista realizada en Metamorfosis, programa que se emite los días sábados de 17 a 19 por Radiohec. En 2016 a través del sello South American Sludge editan Ceropositivo, un EP de cuatro temas que “llega en un momento en que era complicado bancar una producción. Apostamos a un concurso que había en la UNLA y llegamos a ganar cierta cantidad de horas en el estudio de la facultad para grabar dos temas, pero nosotros fuimos y grabamos el EP completo de una sola toma”, comenta el también guitarrista de Vientos Locales. Actualmente se encuentran armando temas nuevos para lo que va a ser su segundo LP.

Pueden escuchar su material en babasdeldiablo.bandcamp.com, en su canal de Youtube o bien consiguiendo los discos en formato físico en sus shows. Su próxima presentación es este sábado 10/6 en Casa Rincón (Rincón 1330, CABA) junto a Hombre de Otro Plano y Yama Ancestral.

Claudio Couffignal

Viajero Inmóvil Records: el sello quilmeño de música progresiva.

El sello discográfico especializado en música progresiva Viajero Inmóvil Records dio sus primeros pasos en 1997. Según cuenta Felipe Abel Surkan en la entrevista realizada el pasado viernes 5 de mayo en el café Havanna de Bernal, ese año dejó de salir al aire La Llave Oculta, programa radial que escuchaba y a través del cual “me dí cuenta que había todo un revival de la música progresiva”. Tras este episodio “me quedó un vacío muy grande, entonces decidí, con los pocos compacts que tenía, hacer mí propio programa”, comenta el viajero que lleva casi dos décadas editando y distribuyendo discos. Es así que en octubre de 1998 comienza Viajero Inmóvil en la FM 103.9, los días miércoles a las 22:30 hs. Por aquél entonces “acá en Argentina comenzaban a resurgir bandas progresivas. Había aparecido Supernova, Tanger, Nexus, Chaneton y Elixir de Pasión entre otras”. Desde el programa de radio se organizó el Quilmes Prog Festival. Realizado el domingo 1º de agosto de 1999 en Coyote, un boliche ubicado en la rambla del río en la costanera de Quilmes, tocaron esa noche para unas cien personas Baalbek, Ariel Sanchez y Elixir de Pasión. A fines de ese mismo mes surge Viajero Inmóvil Difusión: “yo pedía material al exterior y, en un momento, Gergely Bozormenyi del sello húngaro Periferc Records me dice: ‘che, ¿no hay bandas argentinas?’ yo le digo mirá, está Tanger, salió un pibe nuevo que se llama Sergio Alvarez, está el disco de A-Tirador Láser. Así arranqué, con tres discos. Entonces me dice, ‘mandame diez de estas bandas y te envío otras diez’ ”. Intercambiando material con sellos afines de diferentes puntos del globo, Felipe se fue haciendo de una buena colección y comenzó a vender y hacer circular los discos entre sus oyentes. En el 2000 el Quilmes Prog Festival tiene su segunda edición, realizada nuevamente en Coyote. En esta oportunidad se presentaron Supernova, Tanger y Hugo Fernández de La Plata. En 2001, Felipe comienza a editar discos. De esta manera, Viajero Inmóvil se convierte en sello discográfico y adopta su nombre definitivo: Viajero Inmóvil Records.

Entrada Quilmes Prog Festival

El programa de radio estuvo hasta marzo de 2001 en la FM 103.9, donde se emitieron 77 episodios. Hace aproximadamente unos cuatro años atrás, Viajero Inmóvil vuelve al aire para hacer otros treinta programas más a través de la señal digital El Retorno del Gigante, los días martes a las 20:00 hs. En esta última emisora siguieron repitiendo el programa aún cuando este ya no salía en vivo. Para su conductor “esto es interesante, no porque el programa haya sido bueno, sino para ver qué sucedía, qué iba apareciendo en ese momento”.

El sello se dedica a la difusión de grupos progresivos independientes de Argentina y Sudamérica. Por consiguiente, Felipe tiene una constante relación con las bandas nuevas que van surgiendo. Al referirse a la escena local actual declara: “yo estoy enamorado de todo lo que sucede acá. No tengo tiempo de escuchar lo que sucede en el exterior, casi que ni le presto atención”. Por un lado, esto trae a colación las declaraciones que realizó el periodista chileno acerca del rock argentino el año pasado y la consecuente respuesta de Alfredo Rosso: “¿cómo que no hay nada nuevo? vayan al puesto de Felipe en el Parque Centenario y ahí van encontrar todas las movidas de bandas nuevas, una más exquisita que la otra”. Por otro, llegamos a lo que el propio Felipe define como “la nueva trova melancólica”: aquellos músicos que vienen de una raíz spinetteana, que rompen con el formato canción tradicional y “lo transforman en una composición más larga y compleja, de ese modo, pasa a ser una canción progresiva tanto por los arreglos como por la sonoridad”. Tal es el caso de Juan Ravioli, Florencia Ruiz, Lisandro Aristimuño y Andrés Ruiz por solo nombrar algunos. Al remitirnos al término ‘Progresivo’, suelta una declaración de principios: “para mí no es rock progresivo sino que es música progresiva. Lo entiendo como un concepto más amplio donde entran un montón de ramas. La parte más de rock, el folklore, el tango, el blues, el jazz… todo se va transformando en progresivo a medida que le vayan dando a la composición un tratamiento más complejo; un tratamiento progresivo de la composición. Yo no me quedo con el concepto de progresivo de que eran bandas que iban progresando disco a disco porque hubo bandas que no progresaron en el tiempo, que siempre se quedaron en el mismo estilo y sonido”.

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Entrada Quilmes Prog Festival

Cerca del final del encuentro, desde los parlantes del lugar comienza a sonar un teclado que se nos hace familiar…“¡no puedo creer lo que están pasando! ¿Esto están pasando?”, exclama y pregunta sorprendido Felipe. “Quinto de Quinto… no lo puedo creer, ¿en la radio?”, continúa el entrevistado. Definitivamente sí, eran los teclados de Tony Banks. Era “Firth of Fifth”, la tercera pieza de Selling England By The Pound (1973), el quinto disco de estudio de Genesis. Particularmente recordé que ese tema lo usaban como cortina en Gigantes Bajo el Sol, otro histórico programa de rock progresivo que escuchábamos con mi viejo los domingos a la mañana por la FM 89.3 Radio Libertador de Lomas de Zamora. Sinceramente no lo podíamos creer, teníamos a uno de los principales exponentes del género en cuestión musicalizándonos la tarde. Le sucedieron algunos clásicos de Phil Collins como solista y otros más de la banda inglesa integrada por Peter Gabriel, Steve Hackett y compañía.

A lo largo de los años el catálogo de Viajero Inmóvil Records fue creciendo. Se fueron sumando títulos exclusivos que van desde músicos y bandas históricas como Litto Nebbia, MIA y Rodolfo Mederos hasta propuestas actuales como Pasajero Luminoso, Defórmica y Nau Aletheia entre otras. Pueden encontrar gran parte del material del sello todos los domingos de 9 a 14 hs. en el puesto nº 43 de la feria de discos de Parque Centenario (CABA). También pueden visitar su web en www.viajeroinmovil.com.

Claudio Couffignal

Un baión para el ojo del Indio Solari.

El siglo XXI es el siglo en el que estamos solos: solos en nuestras salidas nocturnas, solos en el supermercado, solos frente a las pantallas, solos frente al mundo. El siglo XXI es, también, el siglo en el cual la humanidad, en sentido técnico, logró una conectividad sin precedentes.

Parece contradictorio -estamos en el siglo de las soledades y las conexiones- pero no lo es. Más aún, las contradicciones son el sostén de las dinámicas sociales actuales.

Mal que le pese a Carlitos Marx o, para decirlo con mayor precisión, a su séquito acrítico, el capitalismo ha sabido deglutir toda contradicción sin presentar síntoma alguno de desfallecimiento. Se las ingenió no sólo para transformar ciudadanos en consumidores, sino también para transformarlos en auto-publicistas, es decir, en individuos que publicitan su propio consumo (suponiendo que les otorga cierto capital simbólico cuando, en realidad, es como lamberle el culo a alguien después de que te cagó encima). Esto es fácilmente verificable si consultamos las ‘novedades’ que ofrece el grueso de usuarios en Facebook.

El siglo XXI es también el siglo en que el Indio Solari se quedó solo, o mejor dicho, se cortó solo.

El mundo se estremeció en el nuevo siglo cuando un grupo de extremistas religiosos de Oriente Medio estrellaron aviones de American Airlines y United Continental en el corazón del Imperio de las Finanzas. Pero los argentinos y argentinas, o al menos parte de ellos y ellas, tuvimos otra razón para estremecernos -desde ya hablamos de un estremecimiento cualitativamente distinto- antes de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, y esa razón fue que Patricio Rey permanecería en silencio ‘al menos por un tiempo’.

No es para menos si tenemos en cuenta que se trataba del silencio de uno de los imaginarios que mejor supo traducir a ritmo y melodía las experiencias de una generación tiznada al calor del individualismo, el consumo, el desempleo, la exclusión, la marginalidad y un largo etcétera que podría dramatizar aún más el panorama.

En ese silencio ensordecedor se quedaron los hombres solos y en el transcurrir del nuevo siglo el Indio Solari mostró su obra solista.

A nivel sonoro sus discos suenan excelentes. Es evidente que se fue perfeccionando esa nueva forma de producción de la canción de rock que comenzó a asomar tímidamente desde Luzbelito y culminó en el apoteósico Momo Sampler.

Pero en el plano semántico, su poesía se tornó más íntima, personal y lírica en el sentido primigenio del término.

No nos engañemos, el Indio Solari también padece la mediatización, esto no solamente inquiere que su figura sea masticada por los medios, sino que su forma de aprehender la realidad está condicionada por las pantallas que lo rodean en su cotidianeidad. Las únicas impresiones -siguiendo a Hume- que el Indio debe tener son las de la Quinta Avenida, el Central Park y algunos pubs y hoteles de Nueva York.

Su régimen interactivo se limita a su familia, a los padres de los compañeros de escuela de su hijo y los tecnócratas que componen su elite de músicos y otros agentes dedicados a cuestiones de índole puramente burocrática. Hace rato ya que no sale corriendo a ver qué escribe en su pared la tribu de su calle.

También ha declarado en diversas entrevistas que su vida no sólo estaba alejada de la bohemia que otrora lo caracterizaba sino también que se encuentra padeciendo los consecuentes dolores de ese vivir que solo costó vida.

Con lo antedicho: ¿Sería justo pedirle que interpele a la[s] generación[es] que adolecieron en los umbrales de los ‘90 y crecieron ya bien entrados los ‘00? ¿Qué podríamos objetarle a un tipo que, junto con otros, ha forjado una de las bestias culturales más indómitas y revulsivas desde la restitución democrática?

Siempre me vi tentado en manifestar que Luzbelito es el último disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y que los dos restantes fueron editados por Los Redondos, es decir, un grupo de personas en donde hubieron relaciones de poder, jerarquías, disputas, etc.

Incluso, la canción que cierra Luzbelito, el narrador establece una distancia generacional con sus oyentes:

Estas cambiando más que yo

Asusta un poco verte así.

En una de las entrevistas ofrecidas en el marco de la edición del mencionado álbum, el Indio afirma que la frase ‘cuanto más alto trepa el monito, así es la vida, el culo más se le ve’ podía ser adjudicada a su persona.

No estamos en condiciones de afirmar en qué medida al Indio se le vio o no demasiado el culo ante sus seguidores, pero ninguno de ellos dudó, independientemente de su postura, sobre la tenencia de la fortuna que la Revista Forbes le adjudicó, hecho que lamentó públicamente el propio Indio.

Inmediatamente después de esa frase el narrador se sincera y advierte:

Yo sé que no puedo darte

Algo más que un par de promesas, ¡no!

Tics de la revolución

Implacable rocanrol

Y un par de sienes ardientes

Que son todo el tesoro

Luego de asumir sus limitaciones y el poco alcance de sus promisiones, el narrador finalmente delega su tarea a los oyentes:

¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!

Creo que a partir de aquí Los Redondos –tal como empezamos a llamarlos- se subieron a una nave espacial y desde allí corroboraron que en el 2000, tal como lo había anunciado Discépolo, el mundo también es una porquería.

Más tarde, bien entrado el siglo XXI, como ya dijimos, el Indio se corta solo, en este siglo solipsista -plagado de solistas que cantan sus íntimas experiencias, sin poder trascender las barreras de su propia subjetividad-, en este siglo posmoderno -en el que los grandes relatos sucumben ante los pequeños sucesos que escupen Nelson Castro y Orlando Barone casi a diario-, en el siglo de los aparecidos -en el que cada quien muestra hasta qué punto puede ponderar su felicidad cuando los demás lo observan-.

Nadie hubiese imaginado a Patricio Rey dedicándole una canción a su esposa, nadie sabía siquiera si tenía esposa, en dónde residía. Del Indio se sabe todo, casi todos son sus biógrafos. Es que alguien tiene que decirlo: ¡Patricio Rey ha muerto!

Ahora está este pelado sexagenario cantando su pequeño/gran universo, respaldado por un grupo de instrumentistas muchísimo más sofisticados que aquellos que conformaron Los Redondos, y mirando, no sin cierto cinismo y escepticismo, cómo discurre este asunto en nuestras manos.

Atahualpa McCartney

Concierto de Música Pop – 31/12/1988

Tercera entrega del pequeño homenaje por el 40º aniversario de Concierto de Música Pop. En esta ocasión publicamos la emisión de fin de año del ciclo 1988. Emisión que salió por el aire de Radio Universidad de La Plata precisamente un día como hoy, un sábado 31 de diciembre a las 21:00.

En la primera parte Roberto Eduardo Parreño se encarga de hacer un recorrido por la trayectoria de Eric Clapton. Desde su primeros pasos, allá por los tempranos mediados ‘60 con The Yardbirds y los Bluesbreakers de John Mayall, pasando por Cream y Blind Faith, los Derek and the Dominos y su carrera solista. Al guitarrista inglés se le dedicaron diez capítulos titulados “Eric Clapton: historia de una leyenda”.

Un aspecto a destacar es la parte en donde el conductor nombra y agradece a aquellas personas que brindaron material discográfico para pasar en el programa. Otro es la parte en donde cita la bibliografía utilizada para la producción del contenido. Ambos aspectos son considerables porque por un lado, en aquél entonces el material tanto bibliográfico como discográfico específico para un programa de rock de estas características no se conseguía fácilmente. Por otro, da cuenta del profesionalismo del conductor y productor del programa.

En el repaso del año de Concierto de Música Pop se nombran las distintas producciones realizadas durante el ciclo: Patti Smith, quién en el día de ayer cumplió 70 años, el disco simple, Anthony Philips, Japan entre otras.

Cerca del final Parreño saluda, agradece a los oyentes y a sus compañeros de trabajo “siempre dispuestos a ir más allá de lo correspondiente”. Anuncia que en los meses de enero y febrero “las emisiones serán de carácter estrictamente musical” y desea un feliz año próximo.

La señal de la radio termina su transmisión a las 23:00 con un saludo cordial a “la hermandad de la comunicación” y el Gaudeamus, el canto latino tradicional de las universidades.

Enlace a los audios:

Concierto de Música Pop

Concierto de Música Pop

Cintas e idea: Horacio Couffignal.

Texto: Claudio Couffignal.

Digitalización: Ricardo Colombotto.

Concierto de Música Pop: “Dignidad, precisión y constancia”.

Compartimos una nueva entrega en homenaje al 40º aniversario de Concierto de Música Pop, el histórico programa de Roberto Eduardo Parreño, que se transmitía por Radio Universidad de La Plata. En esta ocasión podremos disfrutar de dos emisiones.

Por un lado, se presentará la última emisión del mes de diciembre del año 1986, donde se hace un repaso de lo concerniente a lo ocurrido durante dicho año. Por otro lado, además, contamos con el audio del primer programa del mes de marzo de 1987.

La producción y el estilo son dos características fundamentales del programa: trece capítulos dedicados al “rock moderno” (Elvis Costello, UB40, Depeche Mode, entre otros) y los diez capítulos dedicados a la trayectoria de artistas como Luis Alberto Spinetta, y demás producciones, dan cuenta de ello. Destaca la preparación del contenido y apuesta a las nuevas bandas, escenas y tendencias que surgían por aquél entonces… no se trataba solamente de un programa acerca de la historia del rock.

Los títulos de los álbumes, así como los nombres de cada tema, se presentaban en castellano (en su mayoría, las ediciones nacionales, contenían las letras traducidas).

En la grabación de marzo de 1987, Parreño dedica una parte del programa a la lectura de algunas de las cartas que le enviaban sus oyentes. Como dijéramos en la primera entrega de este homenaje, en agosto, mediante la dirección de correo postal se establecía un gran vínculo. Una de las cartas pertenece a Horacio Couffignal, quién amablemente cedió las cintas para esta publicación.

Link a los audios:

Concierto de Música Pop

Concierto de Música Pop

Cintas e idea: Horacio Couffignal.

Texto: Valeria Albarracín y Claudio Couffignal.

Digitalización: Ricardo Colombotto.

Mente Escorpión

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Mente Escorpión es una banda oriunda de Claypole y San Francisco Solano formada en el año 1998. En sus comienzos estaba integrada por Alejandro Carrazana (voces y guitarras), Fredi (voces y percusión), Tatú (guitarra), Palo (bajo) y Oscar (batería). El nombre de la banda es en homenaje a Palo Pandolfo y se encuentra inspirado en el tema “Tanta Trampa” de Los Visitantes:“el escorpión criollo cae con su propio veneno” dice el estribillo de la canción incluida en Salud Universal (1993). Tocaron en varios pubs de la zona sur, la rivera de Quilmes y San Francisco Solano. Alejandro, miembro fundacional de la banda, recuerda un festival en la Escuela Técnica de Solano donde compartieron escenario con Cachas and the Cachos, otra histórica banda de la zona sur que aún sigue en camino. Entre otras presentaciones destacan la de la biblioteca de Solano junto a Trujamán y en donde era el viejo cine -hoy convertido en bailanta- ubicado sobre la avenida 844, a unas cuadras de la estación. En el año 2000 deciden disolverse tras la muerte de Palo, miembro fundacional de Mente Escorpión, compañero y amigo de todos los chicos de la banda. Posteriormente se volvieron a juntar para tocar aproximadamente un año más, en esta oportunidad con City en bajo y Walter en batería. En este primer período, que fue de 1998 al 2000, por diferentes circunstancias no llegaron a grabar ningún material discográfico.

Después de unos años, a fines de la primera década del 2000, surge la idea de grabar aquellos históricos temas de Mente Escorpión. Es así que Alejandro Carrazana junto a Martín Fischer de Vientos Locales y Babas del Diablo, le dan forma al primer y único registro de la banda titulado Pequeña Ave Fénix Entre Tanto Armagedón Creer para Ver (2010). El trabajo cuenta con ocho temas y fue grabado en “un total estado de no-sobriedad”, según se puede leer en el librito que acompaña al CD. El arte de tapa de todos los ejemplares fue realizado íntegramente a mano por Alejandro. En la grabación participaron diferentes músicos que van desde DJ Alex de Alika & Nueva Alianza en los scrath, pasando por Shalon y Cecilia -hijas del propio Carrazana- en los coros y miembros que venían de la primera época como Fredi y Tatú. La presentación oficial se realizó el 21 de noviembre de 2010 en Banana Bar de San Francisco Solano, siendo ese el último show de Mente Escorpión.

Desde aquí una breve reseña a modo de homenaje de lo que fue la historia de Mente de Escorpión. Algunos de sus ex integrantes siguen con otras bandas y proyectos musicales, mientras que Alejandro Carrazana sigue componiendo canciones pero solo, sin banda… su actividad con la música “pasa hoy en día por juntarme a guitarrear con amigos“.

Claudio Couffignal

Mente Escorpión- Canción de Amor al Eterno Jah

 

Celebración por el 40 aniversario de La Expreso.

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La celebración por el cuarenta aniversario de la primera edición de Expreso Imaginario tuvo su última jornada ayer domingo 14 de agosto en el CCK. Durante los cuatro días en los que se desarrolló el ciclo se llevaron adelante charlas, conciertos, escuchas colectivas de vinilos y set de DJs en los que participaron los miembros fundadores de la revista así como músicos, periodistas y escritores de todas las generaciones vinculados al universo de la legendaria publicación contracultural Argentina.

En el auditorio del sexto piso del edificio ubicado en Sarmiento 151 (CABA) -donde funcionaba el ex Correo Central-, cerca de las cuatro de la tarde comenzó el Encuentro IV, cuya temática central fue la autogestión gráfica de ayer y hoy. En sala se juntaron alrededor de unas cuarenta personas. Como panelistas invitados estuvieron el autor del clásico libro de rock nacional Como vino la mano (1977) y actual conductor de Rock que me hiciste bien Miguel Grimberg, también estuvo Patricia Pietrafesa del fanzine Rebelión y actual bajista de Kumbia Queers y Bruno Larocca editor de Mavirock. El moderador de la charla fue Leandro Donozo de Gourmet Musical. Cada uno habló de sus inicios, de su relación con Expreso Imaginario, de la importancia del correo de lectores en un período nefasto de la historia Argentina, de la autogestión y de lo que significa llevar adelante una revista “subte”. También se puso en cuestión el rol actual de las revistas independientes y cómo funcionan en la “era digital”, donde los procesos de producción, información y comunicación son completamente diferentes. En referencia a este último tema, Miguel Grimberg anticipó que su próxima revista saldrá impresa en papel porque prefiere “dar cierta información en mano”, ya que “es hora de cortarles las gambas a Facebook y dejar de darle información al enemigo, que la tiene bien monitoreada”.

Alrededor de las 17:30 en el Living Expreso, Richard Coleman (foto) dio comienzo a Mundo Vinilo. Durante poco más de una hora el ex Fricción musicalizó la sala con discos de la época de la Expreso. En su set sonaron The Police, Jeff Beck, Frank Zappa, King Crimson, Van Der Graaf Generator y The Incredible String Band -que hizo cantar y bailar a Alfredo Rosso-, entre otros. Unas setenta personas se concentraron en el Living Expreso para escuchar colectivamente discos de vinilos; una escucha en común interactuando e intercambiando ideas, gustos musicales y demás… ¡Qué buen ritual!.

En el final el set de DJ estuvo a cargo de Frankie Langdon de Los Heladeros del Tiempo, quien con una gran cantidad de CDs al costado de las bandejas Pioneer, una gran precisión para realizar los “enganches”y una excelente selección musical que incluía Joni Mitchell, Carole King, Jethro Tull y Led Zeppelin entre otros, puso cierre a la celebración por los 40 años de la Expreso Imaginario.

Antes de ir a tomar el 159 para volver al sur del conurbano charlamos con Valentín Pauls, curador y jefe de contenidos del evento, quién nos dijo que“el balance en general es buenísimo, en cuanto a contenido estuvo bueno… hubo mucha data variada”, también se refirió al cruce generacional haciendo énfasis en que “se armó algo de la época y no tanto, pasaron música personas que estaban al pico de su carrera en la época de la revista pero también gente que comenzaba ahí…”. Nos comentó acerca de las charlas y como también estuvo presente esa idea de no quedarse solamente en el pasado, en lo nostálgico: “hubo charlas de ecología que fue un tema puntual en el Expreso Imaginario, estuvo la presentación del libro Estación Imposible, charlas sobre los inicios de la revista y hubo una charla fundamental sobre la autogestión gráfica, sobre qué significa hoy en día”. Sintetizando la propuesta, el conductor de La Hora de la Siesta -programa que se emite los domingos a las 16 por Nacional Rock- nos decía que fue “un homenaje pero que trató, con todo respeto, de no quedarse en el viejazo“.

Texto: Claudio Couffignal.

Colaboraciones: Horacio Couffignal.

Foto: Claudio Couffignal.

¿Es esto? 15 años de la edición de Is This It.

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¿Es esto?
15 años de la edición de Is this it

¿Es esto? ¿Esto es el nuevo milenio? ¿Una banda de rock de dos guitarras-bajo-batería? ¿Con reminiscencia de los ’70? ¿Es esto?
Eso pareció anunciar la edición de Is this it, la primera y flamante entrega de The Strokes, banda que, quienes detentaban el monopolio de la nominación oficial, apostrofaron como ‘los salvadores del rock’, los redentores de un género que ya se declaraba muerto hacia los últimos noventas. Banda que entre sus impactados estaban ThomYorke y Noel Gallagher.

El aluvión de grupos que sobrevino tras la edición de Is this it se catalogó bajo la etiqueta de Retro Rock. Y efectivamente lo era, un rock retrómano, reminiscente. Tal punto que lo primero que se oye en Is this it es el sonido de una cassettera rebobinando, algo así como un viaje al pasado. Sin embargo, la apuesta sonora significó una simultaneidad de temporalidades, así lo declaró Casablancas: ‘una banda del pasado que hiciera un viaje al futuro para hacer su disco’.
Y es aquí en donde debemos mencionar al sexto stroke, Gordon Raphael, productor del álbum. Su relevancia es tal que aparece su fotografía en el interior del diseño, luciendo como un miembro más.
Raphael -por ese entonces afincado en Nueva York montando su propio estudio- contactó a The Strokes en un show que éstos dieron en el Luna Lounge, en Ludlow Street. Luego de ese encuentro grabaron el EP The Modern Age, la antesala del larga duración, editado en enero de 2001.

La innovación de Is this it es el tratamiento ‘electrónico’ que Raphael hace del formato instrumental ‘tradicional’ de lo que genéricamente se conoce como ‘rock’. La batería de Moretti cambia de figuras rítmicas y de cuerpos sin mediar corte alguno, sin acentuaciones de crash, con una dinámica de caja de ritmos.
Las entradas y movimientos del bajo de Fraiture poseen una precisión milimétrica, utilizando el silencio como recurso fundamental, y en ocasiones disfrutando de la ausencia de graves durante varios compases.
La dupla Hammond/Valensi demuestra una sinergia de guitarras que no se registraba desde el Marquee moon de Television -banda con la que se efectuó una comparación hasta el hartazgo- o los Stones de la era Taylor.
Además de su excelente combinación, las guitarras se caracterizan por su sonido sólido y definido, en contraposición a las evanescentes experiencias de la década anterior, como la sonoridad shoegazing de los dos primeros álbumes de Oasis, o el vanguardismo de Radiohead en Ok Computer, que luego fue extremado en Kid A.
Todo esto decorado con la cavernosa voz de Casablancas, que parece salir de una radio a transistores.

Is this it se grabó en el Transportarreum, el estudio-sótano de Raphael, con la banda tocando en directo, sin demasiados artilugios de estudio -salvo en las voces-, en tiempos de auge de la música de edición.
Se publicó el 31 de julio de 2001 en Australia, y se planeó lo mismo para el mercado británico para el 27 de agosto, y el mercado norteamericano para el 25 de septiembre. No obstante, la publicación en este lado del Atlántico padeció el cambio de la portada -una sugestiva foto de Colin Lane sustituida por un dibujo que grafica la colisión de átomos- y la modificación de la lista de canciones luego del ataque del 11 de septiembre -la sustitución de New York City Cops por When it started-.

Is this it  parece expresar la perplejidad con la que recibimos el siglo XXI, el siglo en el que la historia re-comenzó, el siglo de las simultaneidades aporéticas -como lo público/privado que nos traen las redes sociales, o lo viejo/nuevo que nos trae el propio álbum-, el siglo en el que el futuro llegó y… ¿es esto?

Elma Nija